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martes, 10 de octubre de 2017

Change Columbus to Indigenous People’s Day


A large group of people staged a protest against the genocide that followed Christopher Columbus’ discovery of the New World at the Museum of Natural History in New York City on Monday, October 9, 2017. Click on the following link to watch our video: https://youtu.be/PJumHvN4UFU

The United States’ (US) media will always start the US history movie from the middle to hide the US government’s atrocities to the indigenous people of the world. Therefore, all those that want to learn the true US history needs to look for information outside the US control.


With regards to Puerto Rico, the historian Nelson Rochet investigated the US Congress’ deliberations over what to do with Puerto Rico in 1898. Congress determined that Puerto Ricans are an inferior race, and therefore not worthy of being under the US Constitution. That is why until today, Puerto Rico is an unincorporated territory of the US. Click here to see Dr. Rochet explain it: https://www.youtube.com/watch?v=36JhWdy3iYU

And that is why the Hurricane Maria aid that have been given by all the countries of the world to the Puerto Ricans sit for weeks in Florida, because the US refuses to allow its entry to Puerto Rico.


Join us in our permanent protests to force the US government to comply with 36 United Nations resolutions asking it to immediately give Puerto Rico’s sovereignty to the Puerto Ricans. We must all get together to push it, because those who celebrate genocide don’t believe in LIBERTY AND JUSTICE FOR ALL!

domingo, 8 de octubre de 2017

Programa y tareas para la reconstrucción


Rafael Bernabe, portavoz del Partido del Pueblo Trabajador

En nuestros artículos anteriores sobre el impacto del huracán María hablamos sobre las lecciones del huracán y sobre algunas bases para la reconstrucción.[1] Ahora debemos resumir las ideas en un breve programa para la reconstrucción, tanto la reconstrucción planteada por el paso del huracán, ciertamente, como la reconstrucción que ya estaba planteada antes del paso del huracán.[2] Como indicamos, el huracán ha acentuado la triple crisis, de la deuda, económica y energética que ya vivíamos antes del 20-21 de septiembre, además de evidenciar los graves problemas de desigualdad (entre clases y también entre regiones). Nada garantiza que logremos lo que necesitamos, pero cuánto logremos dependerá, para empezar, de una formulación clara de lo que consideramos justo y adecuado. Este programa incluye:
  1. Énfasis inmediato en el rescate y estabilización inicial (provisión de agua, servicios médicos, transporte, combustible, etc.) en el interior de la isla, donde el impacto del huracán ha sido mayor por razones naturales (trayectoria del fenómeno) y sociales (más altos niveles de pobreza en estos municipios).
  2. Suspensión de todo bloqueo a la ayuda que pueda recibir Puerto Rico. Hemos escuchado denuncias (que no hemos podido confirmar) de que se impide la llegada de apoyos de Venezuela en particular, quizás de otros países también. Todo bloqueo de ayuda debe cesar. Puerto Rico necesita y debe recibir toda la ayuda solidaria disponible.
  3. Anulación y repudio de la deuda por razón de fuerza mayor, cambio significativo de situación y estado de necesidad. Es necesario completar una auditoría ciudadana de la deuda para determinar que parte es ilegal, inconstitucional o ilegítima.[3] Pero la propuesta de renegociación de la parte restante según las prioridades de proteger las pensiones, los servicios esenciales y los medios necesarios para la recuperación económica ahora debe ser remplazada por la propuesta de repudio y anulación de la deuda por razón de fuerza mayor, cambio de circunstancia y estado de necesidad.[4] El paso del huracán ha obligado a que la posibilidad de anulación se empiece a mencionar. El gobierno de Puerto Rico debe actuar ahora con la audacia y decisión que le faltó cuando debió reconocer que la deuda era insostenible (inicios de 2014, a más tardar) y cuando debió declarar una moratoria cuando al fin lo reconoció (junio de 2015). ¡Basta de sumisión y pasividad![5]
  4. Aportación federal significativa para la reconstrucción. El impacto del huracán ha abierto la discusión sobre una aportación federal a la reconstrucción (que habíamos planteado hace mucho). Se habla de cantidades que antes se decía eran imposibles ($7 a $10 mil millones, o cerca de $30 mil millones que FEMA distribuiría entre distintos estados y territorios), pero que son inadecuadas, en el caso de Puerto Rico. Si el Congreso puede aportar las cantidades que se han mencionado este o el próximo año, sin que ello le cause mayores crisis presupuestarias, debemos exigir un fondo de reconstrucción de al menos $5 mil millones anuales. Esto no es ni caridad, ni aumentar la dependencia. Debe verse como compensación y reparación por el impacto de una relación colonial, perpetuada por el Congreso, de cuyo impacto económico (pobreza, desempleo masivo permanente, sobre-endeudamiento, etc.) esa autoridad colonial es, por lo menos en parte, responsable.[6] Buena parte del producto del trabajo realizado en Puerto Rico ha salido años tras año de Puerto Rico. Ese ha sido el destino del país, que reiteradamente, luego de cada época de crecimiento se encuentra desposeído, descapitalizado y sin los medios para impulsar su desarrollo económico: esto es típico de la condición colonial.[7] Es hora de recuperar una parte de esa riqueza para nuestra reconstrucción. Como señala un reciente estudio del Center for Economic Policy: "There is a substantial case for federal aid to Puerto Rico as well as sufficient debt cancellation to allow for speedy economic recovery."[8] De igual forma, hay que indicar que el desastre económico actual cuesta al pueblo trabajador de Estados Unidos, por vía de los fondos federales necesarios para mitigarlo: conviene, tanto al pueblo de Puerto Rico como al de Estados Unidos que se dote a la isla de una economía saludable y sustentable, que no necesite tales compensaciones por niveles de pobreza y desempleo. Existe el precedente del proyecto de ley para la descolonización del congresista Vito Marcantonio en 1936, que proveía para este tipo de compensación. En la actualidad puede tomarse como punto de partida (para ser mejorado y enmendado) el proyecto sometido por el senador Bernie Sanders en 2016 "Puerto Rico Humanitarian Relief and Reconstruction Act".[9] ¡Basta de rescatar a Wall Street y de abandonar a los pueblos a su suerte!
  5. Las propuestas anteriores suponen la revocación de PROMESA como marco estrecho, inadecuado e injusto para atender la crisis de la deuda. La ley no provee mecanismo alguno para la recuperación económica, como ha reconocido el presidente de la Junta de Control Fiscal creada por dicha ley. Tan solo provee para la aplicación de medidas de austeridad que son socialmente injustas y contraproducentes económicamente. El plan fiscal aprobado no preve crecimiento económico hasta 2024: otra década perdida para Puerto Rico. La aplicación de medidas de austeridad que antes eran injustas y contraproducentes sería, luego del paso del huracán, sencillamente criminal.
  6. No más medidas contra el pueblo trabajador y empobrecido. No podemos permitir que se use la emergencia actual o los trabajos de reconstrucción (como ocurrió en Nueva Orléans con el huracán Katrina) para imponer agendas de desplazamiento de comunidades (gentrificación o aburguesamiento), privatización (de escuelas, por ejemplo, con el modelo de las escuelas charter) o eliminación de protecciones y derechos laborales. ¡No más cierres de escuelas sin la participación activa e informada de las comunidades y los trabajadores y trabajadoras afectados!
  7. No hay que confundir, como sistemáticamente hacen las organizaciones patronales, productividad con explotación. Puerto Rico necesita más productividad, no más explotación de sus trabajadores y trabajadoras: necesita mayor participación laboral en el ingreso y la organización del trabajo y los servicios. Deben cesar las medidas anti-obreras y revertirse las que ya se han aprobado, empezando con la mezquina reforma laboral, que golpea brutalmente a los trabajadores y trabajadoras del sector privado. Sin estas acciones toda mención de "unidad de propósitos" ante la crisis es pura hipocresía que esconde las terribes desigualdades existentes y las políticas que las acentúan.
  8. No utilización de la crisis para imponder agendas patronales. Debe garantizarse que aquellas grandes empresas que cuentan con seguro por cese de operaciones pasen a los trabajadores y trabajadoras los beneficios que corresponden al pago de nómina (payroll), algo que han tratado de evadir algunas empresas en el sector de turismo. De igual forma hay que rechazar y denunciar los intentos de patronos como GFR media, que, a la vez que elevan cantos editoriales a la unidad de propósitos, pretenden quitar a sus empleados las protecciones de su convenio, bajo amenaza de despido, y reducir sus condiciones de empleo (pago horas extra, días de vacaciones, etc.) a las de la mezquina contrarreforma laboral. Este uso de la crisis para despojar más a los trabajadores es realmente indignante.
  9. Suspensión del IVU y reforma contributiva progresiva. La crisis ha provocado la suspensión temporal del cobro del IVU. Esto debe ser estímulo para una reforma contributiva que reduzca los impuestos regresivos, como el IVU (que afectan más a los que menos tienen) y que recupere para el país la extraordinaria cantidad de riqueza que hoy se acumula en pocas manos y que se dedica a fines especulativos e improductivos.
  10. Debe considerarse una aportación o impuesto único (one-time) de recuperación a las más grandes empresas que operan en Puerto Rico (se puede designar un volumen de negocios o ganancias para determinar a cuáles aplica). 
  11. Reforma gubernamental con participación laboral y ciudadana. No podemos confundir eficiencia y privatización. Si algo ha demostrado la crisis provocada por el huracán es la necesidad de un seguro de salud universal y la reconstrucción gradual de un sistema de salud público que sea integral, planificado y abarcador, así como de verdaderos sistemas de transporte colectivo. La superación del malgasto e ineficiencia existentes en los servicios públicos exige su democratización con participación laboral y de los usuarios, no la entrega de lo público a la lógica de la ganancia privada de unos pocos.
  12. Plan de reconstrucción económica asentado en los fondos liberados o recuperados por la anulación de la deuda, las aportaciones federales, la reinversión en Puerto Rico de las ganancias que aquí se generan (sea de mutuo acuerdo con las empresas o por vía de contribuciones), la reforma contributiva que capte fondos acaparados improductivamente y nuevas inversiones externas sujetas a prioridades bien diseñadas y condiciones que convengan al desarrollo del país.[10] De nada sirve que recibamos aportaciones y recuperemos recursos si no los dedicamos a la creación de una economía propia y sustentable, justa socialmente y ecológicamente responsable.
  13. Leyes de cabotaje. El paso de huracán ha provocado que se tome una acción que desde hace mucho se había planteado, sin lograr acción del gobierno federal: la suspensión temporal de leyes de cabotaje. Esta acción debe ser preámbulo para su eliminación, como límite a la recuperación económica de Puerto Rico. A la vez se deben garantizar los empleos en tierra a los trabajadores que hoy realizan esas tareas y residentes en Puerto Rico.
  14. Las demandas y propuestas que formulamos en Puerto Rico (anulación de la deuda, aportación federal para la reconstrucción, seguro de salud universal, programas de creación empleo, energía renovable, etc.) coinciden con las exigencias y propuestas que también plantean movimientos en Estados Unidos, y que corresponden a los intereses del pueblo trabajador en ese país: propuestas de impuestos al gran capital y corporaciones, proyectos de renovación de infraestructura y creación de empleo, de anulación de la deuda estudiantil y de alivio a familias endeudadas, de seguro de salud universal tipo single-payer, de reducción del gasto militar a favor de gasto social, contra oleoductos y por la energía renovable, de exigencia de derechos para comunidades discriminadas racialmente e inmigrantes. Tenemos que vincular nuestras demandas a esos movimientos, hacer que nuestro programa, incluyendo nuestra necesidad de descolonización y autodeterminación como pueblo, sea parte de su programa. Las propuestas de desarrollo vinculado en lo más posible al consumo local, de aportación de los países ricos a la transición a la energía renovable en los países más pobres o con menos recursos coinciden igualmente con las del movimiento contra el cambio climático.[11]
  15. Debemos aprovechar el interés internacional por la situación en Puerto Rico, resultado del paso del huracán, para alertar a la opinión pública sobre la situación de Puerto Rico: que Puerto Rico ha sido colonia de Estados Unidos desde 1898; que sigue siendo colonia a la altura del siglo XXI; que el Congreso nunca ha permitido al pueblo de Puerto Rico votar por distintas opciones de status en un proceso vinculante; que bajo la relación existente la economía de Puerto Rico ha sido dominada por el capital externo; que bajo tal dominio su economía ha sido siempre, tanto unilateral como incapaz de proveer empleos para buena parte de su fuerza laboral; que en la actualidad Puerto Rico tiene una participación laboral de 40%, más de 45% de su población bajo el nivel de pobreza, un ingreso per cápita de cerca de la mitad del estados más pobre de Estados Unidos y una economía estancada desde hace una década; que nada de esto es resultado de la limitación sino del movimiento sin impedimento del dinero, las mercancías y el capital entre metrópoli y colonia[12]; que al abismo entre ambas, luego de cerrarse levemente durante la expansión de postguerra se ha mantenido igual o ha crecido en épocas recientes; que, por tanto, la emigración, masiva en algunas épocas, creciente en la actualidad, ha sido un aspecto constante de la realidad colonial; que esto también explica la magnitud de la economía informal, incluyendo (también gracias a políticas prohibicionistas erradas) el narcotráfico, con su consecuencias violentas; que su pueblo trabajador ha sido sometido a medidas de austeridad como el IVU (impuesto regresivo) en 2006, la ley 7 (despido de empleados públicos) en 2009, la ley 66 (reducción de condiciones y derechos laborales públicos) en 2014 y la contra-reforma laboral (eliminación de derechos laborales en sector privado) en 2016, entre otras; que el Congreso removió el mecanismo insuficiente de estímulos contributivos (Sección 936) sin proveer mecanismos alternos; que a pesar del estancamiento y la crisis las corporaciones externas que operan en la isla generan o declaran ganancias de alrededor de $35 mil millones anuales, equivalentes a cerca del 35% del PIB; que en lugar de reconocer su responsabilidad o corresponsabilidad por la crisis económica y de la deuda, el Congreso aprobó la ley conocida como PROMESA que acentúa el carácter colonial de la relación existente, no provee medidas o fondos para el desarrollo económico y que tiene la encomienda de implantar aun más y más severa medidas de austeridad (como la drástica reducción del presupuesto de la universidad pública) que son injustas socialmente y contraproducentes económicamente; que Puerto Rico necesita un plan de reconstrucción, los poderes necesarios para implantarlo y los aliados internacionales indispensables para vencer las imposiciones del gran capital y los más grandes acreedores; que, al igual que otros países empobrecidos, Puerto Rico no tiene los medios propios para completar la transición acelerada a la energía renovable que la humanidad necesita para atender la amenaza del cambio climático y que, por tanto, necesita, como otros países en igual situación, tanto alivio de la deuda y apoyo de los países ricos.[13] Todo esto es necesario explicarlo con datos, argumentos y ejemplos concretos, serena pero firmemente, no como resultado de acciones malévolas de los "americanos", generalización sin fundamento, sino de estructuras y políticas que responden a los intereses de las clases privilegiadas que predominan en el Congreso y que encuentran aliados en Puerto Rico, intereses que también son opuestos a los de la mayoría del pueblo trabajador estadounidense.
  16. Esta solidaridad y apoyo mutuo entre los pueblos de distintos territorios debe darse entre poblaciones de un mismo país o nación y también entre poblaciones de países y naciones distintas, bajo una misma jurisdicción política o bajo jurisdicciones distintas: por tanto, no depende del status de Puerto Rico ni presente, ni futuro, ni del status existente, ni del status a que se aspire. Colaborando con nuestros aliados fuera de Puerto Rico podemos construir el Puerto Rico democrático, solidario, sustentable que necesitamos, cualquiera que sea el status por el que optemos.[14]
  17. Para resolver el problema colonial es necesaria la convocatoria, cuando las condiciones lo permitan, de una asamblea constitucional de status, según el modelo elaborado por el Colegio de Abogados de Puerto Rico. Dicho organismo debe formular opciones de status no coloniales, negociar con el Congreso aquellas opciones que lo requieran y someter al pueblo esas opciones para que escoja entre alternativas no coloniales. Tomando en cuenta la actual emergencia, la realización de esa asamblea podría aprobarse en 2018 para convocarse en 2019.



[1] "Algunas lecciones del huracán", 1ro octubre 2017; "Bases para la reconstrucción", 5 octubre 2017. Ambos disponibles en varias páginas de Internet. Entre ellas 80 grados y la página CADTM.org
[2] Ya que seguimos muy incomunicados, este programa es responsabilidad del que escribe. Cuando los organismos dirigentes del PPT se reúnan podrán corregir, enmendar, modificar y ampliar lo que aquí se propone provisionalmente.
[3] El estudio preliminar por la Comisión para la Auditoría de la Deuda creada por la ley 97 de 2015, recientemente disuelta por la presente administración, ya señaló la probabilidad que parte importante de la deuda sea ilegal por razón de violación de disposiciones constitucionales de presupuestos balanceados, margen prestatario y duración de la deuda y por violación de reglas de la Securities Exchange Commission.
[4] La fuerza mayor y el cambio de situación existen cuando "a government or public body finds itself, due to external circumstances beyond its control, unable to fulfill its international obligations, including repayment of a debt." El estado de necesidad existe cuando el pago de la deuda impediría al gobierno garantizar las necesidades de la población. No se trata, explican Toussaint y Millet, de que el gobierno esté "absolutely prevented from fulfilling international obligations but of recognizing that to do so would necessitate sacrifices on the part of the population that go beyond what is reasonable. The state of necessity may justify repudiating the debt, since it implies establishing priorities among the different obligations of the state." (Eric Toussaint, Damien Millet, Debt, the IMF and the World Bank, New York: Monthly Review, 2010, pgs. 246-47) Estas descripciones aplican claramente a nuestro caso.
[5] Desde enero de 2014 el PPT planteó que la deuda era insostenible, el impago inevitable y que era necesario declarar una moratoria al pago de la deuda. Se nos dijo que esto era incorrecto e inapropiado. Pero en junio de 2015 se reconoció que deuda era insostenible y a principios de 2016 se aprobó una ley de moratoria, en ambos casos con un retraso que debilitó al país ante los acreedores y abrió paso a medidas como PROMESA.
[6] Así lo reconoce y señala el actual partido de gobierno, el PNP, como puede verse en el preámbulo de la ley 51 de 2016 (la ley del plebiscito).
[7] Ese fue el caso luego del fin de la expansión del azúcar con trabajo esclavo a mediados del siglo XIX, el fin de la expansión del café a finales del siglo XIX, el fin de la expansión del azúcar capitalista en la década de 1930 y de la semi-industrialización, tanto de la época de Manos a la Obra a mediados de la década de 1970, como de las empresas 936, desde 2006.
[8] Lara Merling, Kevin Cashman, Jake Johnson, Mark Weisbrot, Life After Debt in Puerto Rico: How Many More Lost Decades? (Washington D.C.: Center for Economic Policy and Research, July 2017).
[9] El proyecto establece paridad de fondos Medicare y Medicaid y provee para fondos en áreas como carreteras, energía renovable, aeropuertos, agua potable, servicios en zonas rurales, ferries y muelles para ferries, preparación y respuesta desastres, banda ancha, vivienda y desarrollo comunitario. Uno de los defectos del proyecto es que canaliza los fondos a través de programas federales existentes, en lugar de agencias bajo control nuestro, creadas para atender la situación de Puerto Rico de manera integral. Las cantidades totales también son insuficientes: cerca $9 mil millones en 10 años, si se suman distintas disposiciones, según nuestros cálculos.
[10] Sobre esto hay propuestas en los programas del PPT, del PIP y de organismos como el Centro para una Nueva Economía, entre otros. Este plan debe dar rol destacado a las iniciativas públicas y cooperativas y debe incluir entre otros objetivos el logro de la soberanía alimentaria. En términos de orientación general el programa del PPT plantea: "Puerto Rico necesita una reconstrucción económica que lo dote una economía propia, que, sin eliminar la inversión externa enfatice la iniciativa interna (pública, privada y cooperativa); que sin subestimar la exportación aumente la producción para el mercado interno (incluyendo la recuperación de la agricultura); que promueva la reinversión aquí del excedente que aquí se genera; que estimule el mercado interno y la productividad con una redistribución de la riqueza y la mayor participación del trabajador en el producto y la organización del trabajo; que democratice la gestión pública y combata la corrupción con los presupuestos participativos y otros mecanismos de incorporación ciudadana. Tal proyecto debe incluir la recuperación –por vía de contribuciones o de la reinversión-- de una mayor porción de los $35 mil millones que hoy se fugan como ganancias de las empresas que operan en la isla." Y más adelante: "Puerto Rico necesita una economía propia, que, sin eliminar la inversión externa enfatice la iniciativa interna (pública, privada y cooperativa); que sin subestimar la exportación aumente la producción para el mercado interno (incluyendo la recuperación de la agricultura y las industrias anexas); que promueva y logre la reinversión en el país del excedente que aquí se genera; que estimule el mercado interno y la productividad con una política de redistribución de la riqueza y de más justa participación del trabajador en el producto y la organización de su trabajo y que se comprometa, entre otras medidas ambientales urgentes, a la transición acelerada al uso de fuentes de energía renovable."
[11] Ver sobre esto mi artículo "El capitalismo fósil" en 80 grados, reseña del libro This Changes Everything de Naomi Klein.
[12] Al contrario de lo que afirman los dogmas del neoliberalismo y el fundamentalismo de mercado, estos son los resultados que cabe esperar. Como plantea el economista Anwar Shaikh: "Simply opening up the markets of a developing country exposes its businesses to powerful international competition, whether or not they are internationally competitive. And if they are not, they will lose out on a large scale. This can be offset to some extent by foreign investment… But… the unemployment created by the displaced domestic industries need not be absorbed by any new production by foreign firms, for the latter will generally be far less labor intensive… Without the intervention by appropriate institutions that counter these tendencies of free trade, the problems will tend to be chronic." Globalization and the Myth of Free Trade, (London/New York: Routledge, 2007), 63-64.
[13] Ver sobre esto el libro de Naomi Klein indicado en una nota anterior.
[14] El PPT incluye defensores de todas las opciones de status, que estamos de acuerdo en esta perspectiva. El que escribe es independentista y socialista y defiende, por tanto, la independencia desde esa perspectiva internacionalista.

debe formular opciones de status no coloniales, negociar con el Congreso aquellas opciones que lo requieran y someter al pueblo esas opciones para que escoja entre alternativas no coloniales. Tomando en cuenta la actual emergencia, la realización de esa asamblea podría aprobarse en 2018 para convocarse en 2019.
  

Resist War and Racism


Over 50 groups endorsed a rally on 34th Street and 6th Avenue in New York City on Saturday, October 7, 2017 against war and racism. A Korean Parade preceded our protest. Click on the following link to watch our video: https://youtu.be/l9sYqr-ILEc

The Boricua groups in Puerto Rico and in exile could learn an important lesson from the organizers of this rally. Towards the end of the activity, a spokesperson said that the key to our success will be our ability to create a united front. She asked that all who are not already actively involved in the resistance, to either join any one of the groups there, or to create one themselves.


Boricua groups fighting for independence, in general, want everyone to join their own groups, and are not willing to cooperate with other groups. Many groups have not understood that this kind of mentality will keep us colonized forever.

We need to support all groups that are fighting to establish a government that will represent 100% of its citizens, instead of just the 1%.  Why? Because those who just want to represent the 1% don’t believe in LIBERTY AND IN JUSTICE FOR ALL! 

viernes, 6 de octubre de 2017

OLR reacciona a la visita de Trump a PR / OLR reacts to Trumps visit to PR


Oprima el siguiente enlace para ver un video donde Oscar López Rivera se expresa sobre la visita a Puerto Rico del presidente estadounidense Trump después del Huracán María: https://www.facebook.com/telesurenglish/videos/1201109200032480/

La actitud de Trump está completamente compatible con la tesis doctoral en historia de Nelson Rochet Santoro. El Dr. Rochet pudo determinar claramente, según su análisis de los debates en el congreso de Estados Unidos sobre qué hacer con Puerto Rico en 1898, que el gobierno de Estados Unidos nos clasificó como una rasa inferior.

Por tal razón, Puerto Rico, hasta el presente, ha estado bajo la clasificación de, “un territorio no incorporado”. Este gobierno se inventó esa ley para poder discriminar en contra de los boricuas. Usted puede contactar al Dr. Rochet a nelsonrochet@gmail.com para más información.

Únete a nuestras protestas permanentes para obligar al gobierno de Estados Unidos a cumplir con las 36 resoluciones de la Organización de Naciones Unidas pidiéndole que le entregue la soberanía de Puerto Rico a los puertorriqueños. https://www.facebook.com/groups/1697349163904877/

¡Necesitamos un tsunami de gente, porque los que se creen que son superiores a los demás no creen en la LIBERTAD Y EN LA JUSTICIA PARA TODOS!


Click on the following link to watch a video where Oscar López Rivera expresses himself about President Trump’s visit to Puerto Rico after Hurricane Maria: https://www.facebook.com/telesurenglish/videos/1201109200032480/

Trump’s attitude is consistent with Dr. Nelson Rochet Santoro’s doctoral thesis in history.  Dr. Rochet was able to clearly determine, through his analysis of the United States (US) congressional records of 1898, that the US Congress classified Puerto Ricans as an inferior race.  That led Congress to create the law of “Unincorporated Territories” so that it could discriminate against us.  You could get more information by contacting Dr. Rochet at nelsonrochet@gmail.com.

Join us in our permanent protests to force the US government to comply with the 36 United Nations resolutions asking it to immediately give Puerto Rico’s sovereignty to the Puerto Ricans. https://www.facebook.com/groups/1697349163904877/

We will need a tsunami of people, because those who believe they are superior to other human beings don’t believe in LIBERTY AND JUSTICE FOR ALL! 

jueves, 5 de octubre de 2017

Ex presidentes EEUU mienten para esconder crimen / Former US presidents lie to cover up crime


Oprima el siguiente enlace para ver un video de todos los ex presidentes estadounidense tratando de aparentar como gente compasionada: https://youtu.be/3-yzNjKVeVo

Ninguno de los presidentes dijo que el gobierno de Estados Unidos (EEUU) ha mantenido ilegalmente a Puerto Rico como su colonia por los últimos 120 años.

Ninguno dijo que la Organización de Naciones Unidas (ONU) declaró el colonialismo un crimen en contra de la humanidad en el 1960. Y que el gobierno de Estados Unidos ha ignorado 36 resoluciones pidiéndole que le entregue la soberanía de Puerto Rico a los puertorriqueños. ¿Por qué la prensa estadounidense no difunde eso?

¿Sabe usted que, per cápita, los boricuas somos los clientes número uno del gobierno estadounidense por nuestra condición colonial?

¿Sabe usted que el gobierno de Estados Unidos solo ha enviado 3 de las más de 100 generadores grande que se necesita para que toda la isla tenga agua? ¿Sabe usted que 70% de la gente todavía no tiene agua?

¿Sabe usted que el 95% de la gente todavía no tiene electricidad?

¿Sabe usted que el mundo entero está dispuesto a enviar ayuda a los boricuas, pero el gobierno de Estados Unidos no lo permite? ¿Qué hace EEUU?

El gobierno monta un espectáculo con todos los ex presidentes para esconder el hecho de que EEUU es un estado terrorista.

Contrasta eso con lo que los soldados boricuas hicieron cuando los soldados americanos estaban atrapados por el enemigo en la guerra de Corea: https://www.youtube.com/watch?v=-RCSH71rCZA

¡Únete a nuestras protestas permanentes para obligar al gobierno de Estados Unidos a cumplir con las 36 resoluciones, porque los presidentes que mienten para ocultar su crimen no creen en la LIBERTAD Y EN LA JUSTICIA PARA TODOS!  


Click on the following link to watch a video of former United States presidents trying to appear to be compassionate: https://youtu.be/3-yzNjKVeVo

None of the presidents said that the United States government has illegally maintained Puerto Rico as its colony for the past 120 years.

None said that the United Nations (UN) declared colonialism a crime against humanity in 1960. And that, the United States government has ignored 36 UN resolutions asking it to give Puerto Rico’s sovereignty to the Puerto Ricans. Why doesn’t the US media report this?

Do you know that, per capita, Puerto Ricans are the United States government’s number one client due to our colonial relationship?

Do you know that the US government has only sent 3 out of more than 100 big generators needed to restore running water to the entire island? Do you know that 70% of the people still have no running water?

Do you know that still 95% of the Puerto Ricans have no electricity?

Do you know that the whole world has been willing to send aid to Puerto Rico, but the US government does not want to allow it? What does it do?

The US government puts on a show with all of the presidents to hide the fact that the US is a terrorist state. 

Contrast this with how Puerto Rican soldiers saved American soldiers in the Korean War when they were trapped by the enemy: https://www.youtube.com/watch?v=-RCSH71rCZA

Join us in our permanent protests to force the US government to comply with the 36 resolutions, because US presidents who lie to cover up their crime don’t believe in LIBERTY AND JUSTICE FOR ALL!

Bases para la reconstrucción de Puerto Rico


por Rafael Bernabe
  
Tanto la preparación como el impacto y la respuesta al paso del huracán María por Puerto Rico han estado marcados, profundamente marcados, por el carácter socialmente desigual, neoliberal y privatizado (es decir, no planificado, fragmentado y ecológicamente destructivo), al igual que colonial, de la sociedad puertorriqueña. Como indicamos en nuestro primer artículo durante esta emergencia ("Las lecciones del huracán", 1ro octubre), no podemos atender seriamente la reconstrucción si en el proceso no empezamos a también atender estos problemas más profundos.

            La preparación desigual refleja las desigualdades que, a pesar de los llamados a la unidad, definen a la sociedad puertorriqueña: los más pobres, los que menos tienen, son los que peor pueden prepararse para el huracán, los que son más duramente impactados por su paso y los que más tiempo requieren para recuperarse, si es que se recuperan.

La fe ciega en el mercado, la iniciativa privada y la competencia como resuelvelótodo y forma de gestionar procesos interdependientes generan una cultura que no fomenta la previsión consciente, ni la planificación. De ahí que no se aprovechen experiencias como las de Andrew y Katrina, para no hablar de adaptarlas a la realidad insular de Puerto Rico. Esto aplica, no solo a las agencias del gobierno de Puerto Rico, sino también a la burocracia federal de atención a desastres (FEMA). A más de dos semanas del huracán, se han recibido tres de los más de cien generadores grandes que previsiblemente eran y son necesarios para mantener y restaurar el servicio de agua potable con celeridad, para mencionar un ejemplo ofrecido por la prensa.

La privatización y el desmantelamiento del sistema de salud y la dependencia absoluta en el automóvil privado (denunciada desde hace décadas), es decir el desmantelamiento de algunos sistemas públicos y la incapacidad de crear otros, que ya tenía efectos sociales y ecológicos terribles, entorpece tremendamente la recuperación luego del paso del huracán.

La hipertrofia del presupuesto militar en Estados Unidos y otros países conlleva que parte importante del apoyo logístico para la reconstrucción adquiera una dimensión militar: esto no demuestra la bondad del aparato militar, sino hasta que punto el militarismo acapara recursos que debieran estar en manos de agencias civiles dedicadas a la atención de las necesidades no satisfechas de vivienda, salud, educación, entre muchas otras.

La dimensión económica de la realidad colonial genera los altísimos niveles de pobreza (más de 45% de la población, comparado con 15% en la metrópoli), de desempleo (40% de tasa de participación laboral, comparado con 65% en la metrópoli) y la falta de recursos del gobierno que acentúan el impacto del huracán a la vez que la subordinación y la relegación política se reflejan en la falta de respuesta adecuada de Washington a la urgencia de la crisis (situación que a penas ha empezado a mejorar gracias a las denuncias, sobre todo de la diáspora puertorriqueña y de algunas voces en Puerto Rico).

A los males "normales" del colonialismo se añade el particular fenómeno del Presidente Trump. Este señor se las arregló para primero expresar total indiferencia ante la crisis en Puerto Rico, luego recordarnos que a pesar de todo era necesario pagar la deuda, y más adelante insultar a los trabajadores puertorriqueños. En su visita hizo lo que predijimos: nada. Fue un estorbo. Y además nos insultó, de nuevo minimizando el impacto del huracán y de paso hacer dos o tres chistes mongos en un país que no está para chistes (95% sigue sin electricidad, 50% sin servicio de agua, 70% sin teléfono, no pocos sin acceso seguro a alimentos, agua o medicamentos, entre otras cosas). De las sonrisas de la Comisionada Residente al bajarse del Air Force One, de los alcaldes tomándose el selfie con este nototio racista, xenófobo y machista no digo nada porque se me revuelca el estómago. Tienen un lugar seguro en la galería que algún día se construirá de las verguenzas del colonialismo en Puerto Rico.

Como indicamos, la reconstrucción no puede limitarse a restablecer la electricidad, el agua y los teléfonos, aunque empieza por eso, sin duda. Tenemos que redoblar el esfuerzo por atender los problemas que emanan de la desigualdad social, de las políticas y prácticas neoliberales y del doble problema colonial, tanto de unilateralidad económica como de subordinación política. Sobre todo esto, el huracán reafirma la justeza de propuestas que ya habíamos formulado –sobre la deuda, sobre PROMESA, la aportación federal a la recuperación económica y la descolonización. También impone actualizar y modificar algunas de esas propuestas.

Sobre la deuda. Hasta ahora habíamos planteado la necesidad de la auditoría, la anulación de la parte ilegal, inconstitucional e ilegítima de la deuda y la renegociación de la parte restante con la prioridad de garantizar las pensiones, servicios esenciales y la recuperación económica. Ante el impacto catastrófico del huracán, esta propuesta debe transformarse en la exigencia de la anulación de la deuda, lo cual no excluye completar la auditoría. La base legal del planteamiento son las reconocidas doctrinas de la fuerza mayor y el cambio de circunstancias al igual que el estado de necesidad.  La primera situación existe cuando "a government or public body finds itself, due to external circumstances beyond its control, unable to fulfill its international obligations, including repayment of a debt." El segundo caso existe cuando el pago de la deuda impediría al estado garantizar las necesidades de la población. No se trata, explican los autores que citamos, de que el gobierno esté "absolutely prevented from fulfilling international obligations but of recognizing that to do so would necessitate sacrifices on the part of the population that go beyond what is reasonable. The state of necessity may justify repudiating the debt, since it implies establishing priorities among the different obligations of the state." (Eric Toussaint, Damien Millet, Debt, the IMF and the World Bank, New York: Monthly Review, 2010, pgs. 246-47) Como puede verse, estas descripciones aplican claramente a nuestro caso.

Según la prensa, la alcaldesa de San Juan propuso una moratoria de diez años al pago de la deuda. Es un paso al frente, pero solo como tiempo para fundamentar debidamente el alegato y emprender la acción hacia la anulación, como hemos indicado. Hasta el mismo Trump ha hecho declaraciones en el sentido de anular la deuda ("wipe out" fueron sus palabras), que luego fueron desmentidas por uno de sus directores de finanzas (lamento no poder proveer las referencias, pero no tengo Internet donde redacto estas líneas). Otros plantean que detrás de la propuesta de Trump se encuentra la apreciación de algunos importantes bonistas de que, dadas las circunstancias, podrán cobrar más si se anula la deuda y negocian lo más posible como pago de las casas aseguradoras. No sabemos. Pero nuestra posición no depende de estas maquinaciones de los grandes acreedores o de la impulsividad de Trump. Nuestra exigencia es clara: anular la deuda por causa de fuerza mayor, cambio fundamental de situación y estado de necesidad.

Sobre la aportación federal habíamos señalado nuestro derecho a una aportación federal significativa a la recuperación económica. La crisis provocada por el huracán ha obligado a que esto (que se nos decía era imposibe) empiece a realizarse (apoyos que ya están llegando, suspensión leyes de cabotaje) y a discutirse a través de proyectos de ley bajo consideración del Congreso. Sobre esa legislación, se habló inicialmente de una aportación de $7 a $10 mil millones, luego se habla de una aportación de $29 mil millones a FEMA, que esa agencia distribuiría entre Florida, Texas, Islas Vírgenes y Puerto Rico. Tanto las cantidades como este diseño son insuficientes e inadecuados. Puerto Rico no es un caso entre otros: es un territorio colonial que acarrea problemas iniciales muchos más profundos, de los cuales el Congreso es, al menos en parte, responsable (como ha reconocido el mismo partido de gobierno: véase el preámbulo de la Ley 51 de 2017, la ley del plebiscito). Necesitamos asignaciones para la reconstrucción económica de Puerto Rico, no solo la recuparación post-huracán. Harían falta, en todo caso, al menos $5 mil millones anuales (que dicho sea de paso, en el presupuesto federal es poquísimo: alguien en la prensa estadounidende lo comparaba con el gasto de $80 de una persona con un ingreso de $50 mil). Este apoyo no es una ayuda, no es caridad, es algo a lo que tenemos derecho como resultado de las consecuencias terribles de más de un siglo de subdesarrollo colonial, del cual las empresas externas, fundamentalmente estadounidenses, han extraído y extraen fabulosas ganancias (más de $30 mil millones anuales, en la actualidad): es lo que en Jamaica y otros lugares llaman reparaciones por el impacto y el legado de la dominación colonial.

En el caso de Puerto Rico tenemos el precedente del proyecto del Representante Vito Marcantonio en 1936, que disponía el pago de tales compensaciones a un Puerto Rico descolonizado. En actualidad, puede servir de punto de partida el proyecto de ley sobre la deuda y otros temas sometido por el Senador Bernie Sanders en 2016 (no tengo a la mano el nombre del proyecto) que debe ser mejorado con enmiendas (sobre la forma de asignación de fondos, la manera de atender el tema del status, entre otros aspectos). Desde la campaña del PPT en 2012, cuando aún estaba fresca la experiencia de la crisis financiera de 2008, indicamos que si se podía encontrar en pocas semanas $700 mil millones para rescatar a los bancos, debía hacerse lo mismo para rescatar a los pueblos. De allá para acá han continuado las políticas, como el llamado Quantitative Easing, que inyectan miles de millones a la banca. ¿Hasta cuándo seguirá el rescate de los grandes y el abandono de los pueblos?

Evidentemente todo esto debe conllevar la revocación de la Ley Promesa, cuya estrechez para atender los problemas de Puerto Rico es ahora más evidente que nunca. Lo único que debe mantenerse de aquella legislación es la protección (stay) de acciones legales de los acreedores.

Demás este decir que esto debe acompañerse de una nueva política económica que enfatice la reinversión en el país de las ganancias que aquí se generan y la redistribución más equitativa del ingreso y la reorganización participativa del trabajo en los sectores públicos y privados. Sin esas medidas, todo el discurso de unidad, el "united we stand" del editorial del Nuevo Día con motivo de la visitia de Trump, se convierte en palabra vacía que encubre la realidad de una sociedad profundamente dividida. No dividida por los partidos, como a veces se dice superficialmente: los partidos pueden desaparecer mañana y Puerto Rico seguirá igualmente dividido entre poseedores y desposeídos, ricos y pobres, privilegiados y desamparados.

Nada de esto (anulación de la deuda, aportaciones) puede lograrse, por supuesto, sin la movilización: la movilización en Puerto Rico, la movilización en Estados Unidos, tanto de la diáspora boricua como de otros sectores afines. La experiencia del huracán ha sido una muestra magnífica de que esa denuncia, esa movilización funciona. La presidencia de Trump está generando resistencias de todo tipo a sus políticas: movimientos que exigen para el pueblo de Estados Unidos lo mismo que exigimos para Puerto Rico (impuestos a gran capital, proyectos de empleo e infraestructura, energía renovable, reducción del gasto militar a favor del bienestar social, etc.) Tenemos que vincularnos a esas resistencias y lograr que nuestro programa (anulación de la deuda, aportación a la reconstrucción, descolonización, etc.) se convierta en parte de su programa. Pero para eso tenemos que formularlo y defenderlo en Puerto Rico: como dice el refrán, la ayuda llega a quien se ayuda.

Para ayudarnos a atender el problema colonial, que tan crudamente se ha planteado durante esta crisis, tenemos al alcance la convocatoria de una asamblea constitucional de status, que hable, como representante del país, ante el Congreso. ¡Cuanto mejor estaríamos hoy si en lugar de malgastar millones en un plebiscito inútil tuviésemos ese organismo en funciones, compuesto por delegados y delegadas compremetidos con el bienestar de la mayorías, para exigir con fuerza renovada lo que el país necesita ante esta crisis! Aunque subrayo lo ya dicho: esta asamblea tendrá tanta fuerza como le otorgue la movilización fuera de la asamblea.

Como indiqué en mi primer artículo, la situación actual se asemeja a la de principios de la década de 1930: el país azotado por dos huracanes (San Felipe y San Ciprián), agobiado por una economía unilateral y colonial (la economía cañera de aquella época), sumido en la depresión económica. De esa crisis se salió gracias a grandes movimientos que formularon programas de reforma agraria, ampliación del sector público, derechos laborales y descolonización. El más influyente de todos, el PPD, luego abandonó lo que inicialmente había defendido. Necesitamos los equivalentes del siglo XXI de aquellos movimientos y la constancia que otros no tuvieron. Esas fuerzas solo pueden surgir de la organización del pueblo trabajador para la defensa de sus intereses. La clase trabajadora, en el sector privado y público, los profesionales independientes y asalariados, los agricultores, que en este momento están restableciendo el servicio eléctrico, de agua, de teléfono, de salud, de combustible, de carreteras, de distribución de alimento, los que están reconstruyendo a Puerto Rico, día por día y hora por hora, son los que también pueden crear un Puerto Rico distinto. La reconstrucción de Puerto Rico, de un Puerto Rico distinto, democrático, solidario, sustentable y descolonizado pasa por la construcción de ese movimiento independiente de pueblo trabajador.

5 octubre 2017

Saturday's Rally Against Racism