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martes, 27 de noviembre de 2018

Afirmación ciudadanía Boricua / Boricua Citizenship Affirmation


Todo el mundo que quiera afirmar su ciudadanía Boricua esta cordialmente invitado hacerlo en el Parque Gándara de Hato Rey el domingo, 2 de diciembre de 2018 a las 2 PM. El parque está cerca de la estación Roosevelt del Tren Urbano.

Eso fue el deseo de Fufi Santori durante los últimos meses de su vida. El comité que estábamos trabajando con Fufi queríamos que fuera en su cumpleaños, pero él mismo decidió que fuera en el natalicio de Juan Mari Bras.

Además de celebrar el natalicio de Juan Mari y los 25 años del proyecto de afirmación de nuestra ciudadanía boricua de Fufi, estaremos celebrando la vida del patriota André Figueroa Cordero y el 25 aniversario de Casas Las Américas en Puerto Rico.



Lo siguiente es el escrito que Fufi le entregó al comité sobre esta celebración:

“Mi Ciudadanía Puertorriqueña
José (Fufi) Santori Coll

Se impone la celebración del día de la ciudadanía puertorriqueña el domingo, 2 de diciembre del 2018. Fecha de nacimiento del bien recordado puertorriqueño Juan Mari Bras. Ese día, Mari Bras hubiera cumplido 91 años.

Fue en el 1993 cuando llegué a la conclusión de que el primer paso hacia la descolonización de Puerto Rico (PR) era el renunciar a la ciudadanía de los Estados Unidos que nos impusiera el imperio al aprobarse la Ley Jones-Saffroth de 1917.

Si la Ley Foraker de 1900 formalizó la colonia de Puerto Rico; la Ley Jones de 1917 tuvo una consecuencia peor porque desnacionalizó al puertorriqueño.  Fue así, porque al imponerle una ciudadanía extranjera (USA) a los boricuas, trató de evitar que algún día en su historia futura, libre del coloniaje, el puertorriqueño se hiciera ciudadano de Puerto Rico honrando así su nacionalidad; la única que lo identifica: la puertorriqueña.

Cada vez que se debate el futuro político de Puerto Rico surgen especulaciones sobre la cultura, la identidad y la economía. En nuestro caso, la invasión de 1898 fue un golpe imperialista de los Estados Unidos en la que los anglosajones se hicieron de un territorio en el Mar Caribe por el derecho de la fuerza y con propósito de estrategia militar y comercial conculcando los derechos humanos y civiles de un pueblo de cultura hispánica cuyos procederes de gobierno antagonizaban con los del invasor. Vinieron a adelantar sus intereses y para nada valían los de la gente cuyo país habían ocupado. O sea, los “americanos” no vinieron a traernos libertad ni democracia. Que eso quede claro.

Queda también claro que la ciudadanía americana que se les impusiese a los puertorriqueños en el 1917 nos condena a la inferioridad perpetúa con los nacionales estadounidenses porque, para colmo, esa ciudadanía no le permite al puertorriqueño residir en su patria y votar por el presidente y vicepresidente de los Estados Unidos, así como de sus miembros en el congreso. Tendría el boricua que exiliarse de su patria para ejercer plenamente sus derechos civiles. Somos, de facto, inferiores jurídica y políticamente en nuestro Puerto Rico.

¿Cómo renunciar a la ciudadanía americana? Y le escribí primero al presidente Bill Clinton: Citizenship is a natural consequence of nationality. Being a Puerto Rican national I should be a Puerto Rican citizen.

Opté por firmar una declaración jurada en la que renunciaba a la ciudadanía americana y me hacía motu propio ciudadano puertorriqueño. Yo rehusaba y rehúso seguir el procedimiento de renuncia de las leyes de inmigración, porque habiendo renunciado a la ciudadanía americana sentía que las leyes federales ya no me gobernaban.

El 15 de julio de 1993 firmé dicha declaración jurada en Aguadilla siendo el licenciado Eduardo Villanueva testigo de mi renuncia. Y ese mismo año, el 23 de septiembre en Lares, cientos de puertorriqueños firmaron sus renuncias a la ciudadanía americana notariadas muchas de ellas por el patriota Lcdo. Luis Garrastegui. Y de ahí los renunciantes fuimos todos al teatro “Liberty” de Quebradillas el 19 de noviembre a recibir nuestro pasaporte boricua. En unos tres años se repartieron más de 1,500 Pasaportes Boricuas.    
 
Mientras tanto, el patriota Juan Mari Bras preparaba un plan para renunciar a dicha ciudadanía siguiendo los dictámenes de las leyes de inmigración del imperio a manera de un experimento jurídico. Yo le había advertido que se la rechazarían, pero tanto a él como al artista Pablo Marcano se las aceptaron.



Renunciar a la ciudadanía americana no significa lo mismo para Mr. Jones nacido en Georgia que para Mr. Pérez nacido en Puerto Rico. Tomen nota que Juan Mari Bras culminó  su trámite de renuncia en la embajada de Estados Unidos en Caracas, Venezuela.

Al recibir su certificado de “loss of nationality” Mr. Jones deja de ser ciudadano de Georgia, pero también de los Estados Unidos. Y así pierde el derecho de regresar al lugar donde nació ya que Georgia es parte de los Estados Unidos. No es así en el caso de Mari Bras que sigue siendo ciudadano de Puerto Rico, un país extranjero que pertenece a, pero no es parte de Estados Unidos. Por eso Mari Bras le es permitido regresar a su país de origen, Puerto Rico, mientras que a Mr. Jones no, porque su país de origen no es Georgia sino los Estados Unidos a cuya ciudadanía ha renunciado.

En su estadía como ciudadano puertorriqueño, Juan Mari Bras siguió ejerciendo su profesión de abogado e incluso votó por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) en las elecciones de 1996. Su voto fue validado en el tribunal competente por el juez Ángel Hermida. Se reivindicaba así la ciudadanía puertorriqueña.  
 
El Departamento de Estado USA, viendo que el asunto de las renuncias se le iba de las manos, intervino revocando la aceptación de las renuncias de Mari Bras, Pablo Marcano y rechazando la petición de los 14 aguadillanos. Solo quedaba en pie la renuncia del Lcdo. Alberto Lozada cuya solicitud se vio en un tribunal de Washington y se le falló en contra por el juez que presidia ese tribunal.

El estadoismo siempre coloca la pugna entre estadidad e independencia en el plano de la economía. En el 1948 y en sus discursos de campaña buscando la gobernación de Puerto Rico por el Partido Popular Democrático (PPD), Luis Muños Marín abusó del ideal independentista afirmando que votar por la independencia, los puertorriqueños llevaría a Puerto Rico a la ruina económica.

Un estudio sobre esos comicios refleja que el PPD hubiese ganado la gobernación aun manteniendo en su programa el ideal de independencia y teniendo como candidato a Luis Muños Marín. Por eso entiendo que fue una traición de Marín al ideal en que basó la fundación del PPD el haber eliminado de su programa la alternativa independentista. Recuerden que en el 1952 el PIP totalizó un 17 por ciento de los votos. Con Muñoz Marín en la papeleta, el PPD hubiese ganado la gobernación de Puerto Rico en esas elecciones de 1948, aunque su partido hubiese mantenido en su programa la alternativa de la independencia. Y no habríamos sufrido el desastre colonial y mortal del Estado Libre Asociado (ELA).

El éxito de Mari Bras en su gestión para renunciar a la ciudadanía motivó a un grupo de renunciantes aguadillanos a trasladarse a la Republica Dominicana para emular la gesta de Juan Mari. No podemos olvidar al Lcdo. Alberto Lozada que andaba por las mismas en una cruzada personal que llegó a ventilarse en un tribunal de Washington DC.

Una vez en el poder, el PPD y su ELA, dedicaron gran parte de su tiempo a glorificar conceptos asimilistas como la ciudadanía americana y la unión permanente enfilando todos sus cañones en contra del ideal independentista. Y así en cierto modo, el PPD con su ofensiva materialista acribillaron a billetazos la conciencia nacional de nuestra patria.

Si creció el movimiento asimilista en nuestra isla en esos años de holgura industrial y de bonanza económica lo fue por la política pordiosera del PPD siempre vanagloriando al americano sobre el boricua y sentando las bases para una invitación a ser el estado 51. Esa gestión nunca se ha dado porque, además de que Puerto Rico ni es bilingüe ni nunca se ha asimilado a los Estados Unidos, atesora su nacionalidad y su cultura hispánica.

Si algo han demostrado los americanos hacia nosotros es el que nos consideran, como latinos y una raza inferior. Así amigas y amigos compatriotas llegamos al siglo 21 – 2016 – no solamente quebrados económicamente sino también moralmente y humillados ante el mundo siendo gobernados por una Junta de Control Fiscal cuyo único interés es la salud de los bonistas a costa de hundir para siempre la economía de nuestro pueblo.

No había justificación alguna ni legal ni política para que el 15 de junio de 2016, un jurista de la talla de Barack Obama firmara la Ley Promesa, estatuto que desmantelaba todo el andamiaje democrático que quedaba en PR estableciendo de facto, una dictadura de tipo fascista.

No creo que haya duda alguna sobre la inconstitucionalidad de esa Ley firmada por un Obama que siempre trató mezquinamente a Puerto Rico. Pero hay  más cuestionamientos que merecen las leyes federales que incluyen una clausula territorial que antagoniza con el concepto de una república democrática constitucional. Las democracias no son imperios, y no pueden poseer naciones ni territorios como Estados Unidos posee a Puerto Rico. ¿Por qué?

Estados Unidos de América se constituyó en una democracia constitucional en los terminales del siglo 18. El solo hecho de proyectarse como un gobierno constitucional le imponía unas limitaciones siendo una de ellas la de poseer otras naciones o territorios. Porque cualquier gobierno de tipo constitucional tiene que evitar el discriminar sobre el derecho de sus constituyentes, tal y como hace la Cláusula Territorial de la constitución americana. Eso lo convierte en un “non sequitur” en derecho, porque antagoniza con el concepto mismo que define un gobierno democrático. Si vamos directamente a la raíz misma de este crucigrama jurídico veríamos que es la Cláusula Territorial del “US Constitución” a que vicia todo carácter constitucional y democrático de Estados Unidos que en negación de su propia definición decidió en el 1900 convertirse en un imperio como si fuera la Gran Bretaña.”

Oprima los siguientes enlaces para ver videos de Fufi:


Everyone who wishes to affirm his Boricua citizenship is cordially invited to do so at the Gándara Park in Hato Rey, Puerto Rico on Sunday, December 2, 2018 at 2 PM. The park is near the Roosevelt Station of the Urban Train.

That was Fufi Santori’s wish during the last months of his life. The committee that was working with him wanted the activity to be on his birthday, but he decided that it should be on Juan Mari Bras' birthday.

Besides celebrating Juan Mari’s birthday and the 25 anniversary of Fufi’s project of affirming our Boricua citizenship, we will be celebrating the life of patriot André Figueroa Cordero and the 25 anniversary of Casa Las Americas in Puerto Rico.



The following is what Fufi gave the committee concerning this celebration:

“My Puerto Rican Citizenship
José (Fufi) Santori Coll (Translated by José López Sierra)

We hereby impose the celebration of Puerto Rican Citizenship Day on Sunday, December 2, 2018. That is Juan Mari Bras’ birthday, the well-known Puerto Rican who would have been 91 years.
I realized in 1993 that the first step to decolonize Puerto Rico (PR) was to renounce our United States (US) citizenship imposed on us through the US Jones-Saffroth Act of 1917.

If the Foraker Act of 1900 formalized Puerto Rico as a US colony, the Jones’ Act had a worse consequence of denationalizing Puerto Ricans. That was so, because by imposing on Puerto Ricans a foreign citizenship, it attempted to prevent Puerto Ricans from ever having their own citizenship when decolonized. Its purpose was to avoid Puerto Ricans from honoring the only thing that identifies themselves, their Puerto Rican Nationality.

Speculations about cultural identity and economy come up every time we debate the political future of Puerto Rico. In our case, the 1898 imperialistic US military invasion in which the Anglo-Saxon acquired a territory in the Caribbean Sea for military and commercial strategies adversely affecting the civil and human rights of a Hispanic culture, which has an antagonistic governmental setup different than that of the invader. They came to advance their own interests, and Puerto Ricans’ rights were of no importance to them. Let’s be clear about this, the US government did not come to bring us liberty and democracy.

Let’s also be clear that the US imposed citizenship on Puerto Ricans condemned us to a permanent inferiority to the rest of US citizens, because it does not permit us to reside in our own country and vote for the president, vice-president and members of the US Congress. Puerto Ricans must exile themselves in order to be allowed to do that.  Thus, we are in essence politically and legally inferior in our own national territory.

How did I renounce my US citizenship? I first wrote President Clinton a letter: Citizenship is a natural consequence of nationality. Being a Puerto Rican national I should be a Puerto Rican citizen.
I chose to make a notarized sworn statement renouncing my US citizenship, and on my own accord proclaimed myself a Puerto Rican Citizen. I refused and refuse to follow US immigration laws to do that, because my renouncement of US citizenship freed me from having to do so. 

I signed my sworn statement on July 15, 1993 in Aguadilla with attorney Eduardo Villanueva being witness to my renouncement. That same year at the “Grito de Lares” celebration on September 23rd, hundreds of Puerto Ricans signed their renouncements to US citizenship, many of them notarized by patriot and attorney Luis Garrastegui. Those who renounced our US citizenship went to the Liberty Theater in Quebradillas on November 19 to get our Boricua Passports. We handed out 1,500 passports within 3 years.



In the meantime, patriot Juan Mari Bras, as a judicial experiment, was preparing a plan to renounce his US citizenship by following US immigration law. I warned him that the US government would not accept it. Surprisingly to me, both his and artist Pablo Mercado were accepted.

It is important to note that renouncing US citizenship is not the same for Mr. Jones born in Georgia and Mr. Perez born in Puerto Rico. Please take notice that Juan Mari Bras renounced his US citizenship in Caracas, Venezuela. 

When Mr. Jones receives his Loss of Nationality Certificate, he stops being a citizen of Georgia and also of the US. This is not so of Juan. Since Puerto Rico belongs to, but is not a part of the US, he is permitted to go back to his place of birth, Puerto Rico. Mr. Jones, however, cannot return to his birthplace Georgia, because Georgia is part of the US, the citizenship that he has renounced.

Juan Mari Bras was able to practice law and vote in the 1996 Puerto Rican elections for the Puerto Rico Independence Party (PIP). Dr. Miriam Ramirez de Ferre challenged his vote, but it was sustained by Judge Angel Hermina. Puerto Rican citizenship was restored for Juan in this way.

Mari Bras’ success prompted 14 Boricuas from the town of Aguadilla to go to the Dominican Republic to renounce their US citizenship. Let’s not forget that attorney Alberto Lozada was also doing the same thing on his own. That case ended up in a Washington DC court.

Aware that this was getting out of hand, the US State Department rescinded Juan Mari Bras, Pablo Marcano’s renouncements, and refused to accept the Boricuas renouncements in the Dominican Republic. Later, the court ruled against Alberto Lozada too.

Puerto Ricans who favor statehood always argue the economic considerations of statehood versus independence. Luis Muñoz Marin abused the independence ideal in his 1948 campaign for governor of Puerto Rico by saying that Puerto Ricans would take Puerto Rico to an economic ruin should they vote for independence.

A study later revealed that should Luis have kept independence option in the Popular Democratic Party (PDP), he would have won anyway. That is why I believe that Muñoz betrayed the independence ideal when he removed it from the PDP program. We need to remember that the PIP received 17% of the votes in 1948. Muñoz would have certainly won, and we would have been spared the colonial mortal suffering of the Commonwealth of Puerto Rico.

Once in power, the PDP and its Commonwealth of Puerto Rico dedicated a large portion of its time to glorify Puerto Rico’s assimilation to US, particularly in regards to US citizenship and the idea of a permanent union with the US, and against independence. Therefore, the PDP, with its materialistic offensive, destroyed via US dollars the national conscious of our homeland.

If the assimilation movement grew during those years of industrial and economic bonanza, it was because the PDP’s glorification of the US over Puerto Rico, which set the foundation of some Puerto Ricans wanting to request statehood for Puerto Rico. That has never materialized because, aside from Puerto Ricans not assimilating and becoming bilingual, we treasure our nationality and Hispanic culture.

What is very clear is that the US government considers us Hispanic, and therefore an inferior race. So, dear friends and compatriots, we arrived at the 21st Century, 2016, not just morally and economically bankrupted, but also humiliated before the world by being governed by a US imposed Fiscal Control Board whose only interest is the US corporate well-being, at the expense of sinking forever our national economy.

There was no legal or political justification for a lawyer such as Barack Obama to have signed into law the dismantling of what little bit of democracy that was left in Puerto Rico on June 15, 2016, and leaving us with, and in all practical purposes, a fascist dictatorship.

I believe that there is no doubt about the unconstitutionality of the law Obama signed, and the way that he has dishonestly dealt with Puerto Rico. But also, we must question its territorial clause that is antagonistic to the concept of a constitutional democratic republic.  Democracies are not empires, and they can’t possess nations or territories like the US possesses Puerto Rico. Why?

The United States of America constructed itself as a constitutional democracy at the end of the 18th Century. The mere fact of projecting itself like a constitutional government imposed upon itself limitations regarding the possessions of other nations and territories, because it must avoid discriminating against its constituents’ rights, as it does with regards to the territorial clause of the US Constitution. It is in total violation of the definition of a democratic government.

If we directly go to the heart of this judicial maze of contractions, it is the US Territorial Clause that lacks any character of its own US Constitutional Democracy definition, and in negation of its own definition, decided to convert itself in 1900 into an empire like Great Britain.”

Click on the following link to watch Fufi’s videos:

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