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jueves, 1 de diciembre de 2016

Fidel y Andrés Figueroa Cordero


Ayer, 27 de noviembre de 2016, tuve el gran privilegio y la gran alegría de estar presente en la develación del busto del patriota Andrés Figueroa Cordero
-Andresito- con el que su barrio Laguna y el pueblo de Aguada quisieron honrar la grandeza de su “compabarrio” y compueblano en el aniversario de su natalicio.

Andrés honró a su pueblo y su pueblo ha sabido honrarle.  En su barrio fueron muchos los presentes, y le cantaron canciones patrióticas, décimas y recitaron poemas en su honor.  Tuve el privilegio, junto a Mercedes López Rivera, hermana del patriota Oscar López Rivera, y a un niño del barrio, de develar el busto colocado en la carretera  PR 416 frente a un magnífico mural con la imagen de Andresito y la bandera puertorriqueña.

Dos días antes, el 25 de noviembre, el compañero Fidel Castro Ruz había trascendido a la inmortalidad y me vino a la mente  el viaje que hizo Andresito a Cuba poco tiempo después de su salida de prisión en marzo de 1978 para asistir al Festival de la Juventud de ese año y, además, recibir tratamiento médico para el cáncer que desarrolló en la cárcel del imperio.  Allí, en el Hospital Fajardo de La Habana,  una mañana de julio, lo visitó Fidel.  De ese encuentro hay un histórica foto  que comparto con ustedes. 

Los grandes realmente nunca mueren.  Por eso digo que Andresito y Fidel seguirán entre nosotros para siempre.
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Rafael Cancel Miranda

Se llega más pronto a la meta de pie que de rodillas.

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